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¡Tierra, trágame!… Es que tengo psoriasis

Centro de Astrobiología CSIC España

Las personas que padecemos psoriasis vivimos frecuentemente situaciones que jamás hubiéramos querido experimentar. Son momentos incómodos, terribles, engorrosos o absurdos y partiendo del hecho de que es algo que le ocurre al común de los mortales, podría tomarse con bastante normalidad.

Pero ciertamente, lo que marca la diferencia es la causa que la origina. Tener que vivir una situación embarazosa porque padeces una enfermedad crónica, estigmatizante y visible no es lo mismo que vivir la misma situación porque cometes una torpeza o un despiste. La enfermedad te lacra y unos instantes de tu vida que deberían ser pasajeros e incluso divertidos pueden convertirse en un lastre psicológico que arrastras toda tu existencia.

– Venga, Celia, no seas exagerada, si la psoriasis no es para tanto, ¡no se por qué te preocupas por unas manchitas en la piel!

Tomo aire y …¡1,2,3,4,5,6,7,8,9, y 10!

Veamos un ejemplo:

Llega el verano, quiero aprovechar el sol y la playa para mejorar la piel, necesito para ello un bikini. ¡Me voy de rebajas!

Me levanto por la mañana, me desentumezco, ducho, hidrato, exfolio, vuelvo a hidratar y trato mis placas para ir bien tranquila de compras. Las placas parecen tranquilas, rojas como un demonio pero sin escamas. Llego a la tienda, escojo bañadores, voy al probador, me quito la camiseta y ¡zas! 1 millón de pieles caen a cámara lenta al suelo negro dejándolo cual Nebulosa de Orión.

Es ese preciso instante el que la vendedora elige para asomarse por la cortinita y preguntarte ¿quieres que te lo vea? Y claro, por mucho que tengas superada la psoriasis, convivas con ella como un buen paciente y ya no estés profundamente deprimido por ello, lo que no puedes evitar es sentir miedo por lo que piensen los demás: La dependienta puede creer que la psoriasis es contagiosa (¡NO, no lo es!), que vas a estropear la ropa, que has manchado el probador, puede sentir asco, rechazo o compasión. Es en ese momento cuando piensas, “¡tierra trágame!” y le dices sonriente “es que tengo psoriasis”.

La cara de la señorita generalmente es un poema: le suena la palabra pero no está segura de si es un síndrome, un virus mortal o una aplicación del Iphone. Empiezas a agobiarte, a sentir calor, a sudar, las placas te acompañan inflamándose, te rascas, sangras y todo empeora. Generalmente, como superviviente que eres, consigues enderezar el asunto, te quitas el bikini con cuidado sin mancharlo y respondes a la chica que ya te estás vistiendo mientras recoges compulsivamente las placas del suelo con un pañuelito.

En el mejor de los casos, ya has vivido esta experiencia varias veces y no dejas que la enfermedad te estropee tu ratito de compras. En el peor, saldrás discretamente de la tienda sin comprarte tu bikini para no regresar nunca jamás. De hecho pensarás, para qué puñetas voy a comprarme un bikini si cuando me lo ponga todo el mundo va a mirarme como esa señorita.

Conclusiones:

  1. La vida es mucho más difícil con psoriasis
  2. El diseñador de probadores de los centros comerciales no ha padecido nunca psoriasis
  3. No sabes realmente lo que significa privacidad hasta que padeces psoriasis
  4. El selftraining emocional de un paciente de psoriasis es comparable al de los deportistas de élite.
  5. La psoriasis tiene vida propia: decide mostrarse en todo su esplendor en el momento menos indicado. Comprender y respetar su autonomía es fundamental para sobrevivir.
  6. La concienciación social es la clave para que las personas con psoriasis podamos hacer una vida normal y dejemos de sentirnos bichos raros.
  7. Si no queremos que nos discriminen somos los propios pacientes en primera persona los que debemos compartir nuestra experiencia con la psoriasis y la artritis psoriásica.
  8. Hay momentos en los que uno no es capaz de explicar qué es la psoriasis y hacer comprender al otro que no va a causarle ningún daño. Pero no importa, porque siempre hay otro paciente, otro igual, que en los momentos de flaqueza lo hará por ti.

¿Y tú, ¿has vivido alguna experiencia con la psoriasis en que hayas pensado ¡tierra trágame!?

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