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La psoriasis prohibida

Psoriasis prohibida

“Venga, vamos, me gustas tanto, no aguanto más…”

Qué dulce momento ese en que se insinúa lo que se acerca, esos instantes previos al contacto físico donde la pasión puja por alejarte de este mundo, fuera de los límites del tiempo y del espacio.

Qué maravillosa certeza la del tacto que te espera, la de la pasión desbordada, donde los sentidos te vuelven incorpóreo al tiempo que te hace sentir más real que nunca.

Qué emocionante el placer anticipado, imaginado, deseado, libre de ataduras.

Qué bonito saber el refugio de tu aroma, el oasis de bienestar y vida latente donde el corazón se desata y la mente pasa al off.

“No puedo. Hoy no. Es que no me encuentro bien. Mejor lo dejamos para…otro momento.”

La psoriasis genital afecta gravemente al desarrollo normal de la vida sexual de los pacientes de psoriasis. Las lesiones de psoriasis en la zona externa e interna pueden causar un impacto físico manifestado en dolor, escozor, picor, sangrado e irritación que impida una vida sexual sana y plena.

Además, el impacto emocional se suma a los problemas físicos: los pacientes de psoriasis que padecen lesiones en sus órganos sexuales afrontan situaciones muy complicadas de gestionar frente a otras personas sanas que desconocen lo que ocurre.

Por eso, a menudo los pacientes renuncian de antemano a mantener relaciones sexuales cuando prevén que puede producirse una situación incómoda. El miedo al rechazo es un poderoso enemigo.

Los pacientes de psoriasis no hablan de esto con nadie. Lo ocultan a su pareja, a sus amigos, a sus amantes, a sus médicos. Y es que esta realidad no es fácil de contar. No queremos más estigma, con la lacra que es visible ya sufrimos bastante.

Solo otro paciente es capaz de comprenderte sin tan siquiera hablar.

Y es que entre nosotros no hay ninguna psoriasis prohibida.

 

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