Psoriasis / Salud / Pacientes

Dos Celias y una vida

#amorycancer Celia

Lo nuestro fue un flechazo directo al corazón: Yo tenía quince y ella cuarenta y dos.

Qué raro es el amor.

Es capaz de unir a personas muy diferentes, a veces opuestas, sin conexión, y hacerlas inseparables en esta vida y por siempre jamás.

ayc 3

El amor forja un vínculo que te engrana con el ser amado y destruye de un plumazo, el tiempo, el espacio, la lógica y el miedo. Justo al revés que el cáncer.

La primera vez que la vi de verdad, que me di cuenta de que mi madre era una persona con una vida propia y que en ese momento esa vida pendía de un hilo, fue en un hospital.

Recuerdo que no me dejaron acompañarla por la noche, tras su primera operación de cáncer de mama. Yo era muy joven y según decían no estaba preparada para afrontar aquella situación. Así que nos separaron, en contra de nuestros deseos.

Pero ya sabemos que cuando eres paciente, tus deseos no importan. En cuanto te ponen la bata pasas a ser un tutelado, una persona con las facultades disminuidas, incapaz de decidir por ti mismo. Has perdido el control sobre tu cuerpo y tu vida y los que te rodean (familiares, médicos, amigos, vecinos, compañeros, extraños) susurran a tus espaldas, te ocultan información, toman tus decisiones por tu propio bien, lloran a escondidas y todos fingimos que no nos damos cuenta.

ayc 5

Esas noches las pasé en blanco, tratando de manejar en soledad todas mis sensaciones. Me habían dicho que mi madre tenía un tumor, nadie pronunciaba en aquella época la palabra cáncer. Pero no importaba. El eufemismo era peor: encerraba el mismo misterio para mi: ¿qué iba a suceder con nuestras vidas?

Así que aquella situación límite dio comienzo a nuestra relación, nos dio la oportunidad de vivir de verdad. Y desde entonces somos pare#amorycancer Celiaja de #amorycáncer.

Nuestras vidas están llenas de anécdotas maravillosas. Sí, maravillosas a pesar de la cruda dureza de esta enfermedad:

La mañana en que tu médico te informa de que has recaído y tienes metástasis en un órgano. Aquel día superé el límite de mi autocontrol y conseguí no derrumbarme en la consulta mientras mi madre vivía el momento más duro de su vida. Solo pensaba Celia, aguanta, ahora no le puedes fallar. Qué tontería, pensé después, como si mi madre fuera a estar pendiente de mi reacción en aquel momento. Pues resulta que sí, años después, en una de nuestras conversaciones de tertulia en aquellas eternas horas en las salas de espera, esperando médicos, esperando administrativos que te citaran, esperando el transporte, la silla de ruedas, la camilla, el resultado del análisis, la sonrisa de tu oncólogo, de tu enfermera, de tu bolsita mágica de la farmacia hospitalaria… un día de los miles que hemos charlado sobre nuestra enfermedad, ella me dijo: “Anda que tú eres dura, ¿eh? Aquella vez en la consulta, ¡no soltaste ni una lágrima!” Y yo pensé: “Celia, no lo estás haciendo tan mal. Este amor va palante!”

#amorycancer Celia

La noche que paseábamos por el pasillo de la planta de oncología y se nos apareció una figura vestida de negro imposible de datar copia exacta de la vieja del visillo y estuvimos alegrando a las compañeras durante días con nuestras carcajadas, a pesar del dolor de los puntos de sutura de su maravilloso abdomen donde una vez, antes de existir, tuve cobijo.

Tantos momentos, tantas decisiones, subidas y bajadas, tiempos de esperanza. Durante veinticuatro años, siempre hemos recorrido este camino juntas:

En las alegrías y en las penas: inmensas lecciones de vida de mi madre, orgullo familiar, alegrando a sus compañeras mientras recibía su quimio, transmitiendo siempre el lado brillante de la vida, el regalo de las ganas de vivir. Gracias a ti, mamá, no olvido nunca mi sonrisa.

En la salud y en la enfermedad: recaídas, recuperaciones, estás curada Celia, pues resulta que no, volvemos a empezar, vaivenes emocionales y las dos ahí junticas, subidas en la misma montaña rusa. Gracias a ti mamá, ninguna adversidad es demasiado grande para mí.

En la riqueza y en la pobreza: lo que yo he ganado gracias a la generosidad de mi madre que me ha permitido vivir con ella, como si fuera ella, su enfermedad, es imposible de valorar. Soy lo que soy gracias a mi madre y nuestra historia de amor.

Todos los días de mi vida… de nuestra vida, mamá.

#amorycancer Celia

 

 

#AmorYCáncer es una iniciativa de la Fundación Más Que Ideas. Gracias a todo el equipo por ofrecerme la oportunidad de contar mi historia de amor. Conócela y participa tú también aquí:

#amorycáncer

Etiquetas: , , , , , , , , , ,

Artículos relacionados

  • Precioso post, de los que emocionan. Los enfermos crónicos, como tú muy bien sabes, siempre solemos decir que la enfermedad también nos ha traido cosas buenas, lecciones de vida,… Una de ellas, sin duda, es la unión más profunda con aquellos con los que se comparte amor del verdadero.

  • Letty Lopez

    Muchos deseos de salud para tu Mamy y fortaleza para ti amiga.

Top